Del griego que no pudo ser olvidado

Durante este año en el que celebramos el cuarto centenario de la muerte de El Greco, uno de los artistas más fundamentales de la Historia del Arte, hemos estado hablando de su carrera de diferentes maneras. Tratamos su aprendizaje, de su llegada a España y más adelante sobre temas que cultivó a lo largo de su carrera como obras religiosas, haciendo una entrada específica de sus mundialmente famosos Apostolados, como trabajaba los planos, la increíble forma que tenía para captar los paisajes y los impresionantes retratos que realizó.

Es imposible que un artista de este calibre y condición se quedara simplemente en lo que su vida mortal pudo darle. Resulta lógico pensar que su forma de hacer arte trascendiera a través del tiempo y las diferentes generaciones de artistas que buscaban rompedoras maneras de sorprender como él lo había hecho.

Con esta premisa tan simple de la influencia del Greco en la pintura moderna. En un primer momento puede parecer algo artificial la exposición que el Museo Nacional del Prado puso en marcha el pasado 24 de junio de este 2014, pero cuando la visitas todas y cada una de las piezas expuestas están perfectamente hiladas y en constante diálogo.

elgrecocezannedamasEn el siglo XIX, este artista cretense vivió un renacimiento propio, en esta ocasión no nos reducimos a la escala de un país y saltamos a la influencia internacional y temporal. La Galería Española de Luis Fernando de Orleans abrió sus puertas en el Museo del Louvre, contando con nueve obras del Greco que propiciaron la difusión de este artista más allá de las fronteras españolas. Eduoard Manet visitó sus obras tanto en Francia como en España y se quedó impresionado por su modernidad, pero es Paul Cézanne quien lleva esta influencia más allá, realizando su propia versión de La dama del armiño, atribuida al artista cretense.

elgrecopicassoNo solo los franceses sintieron la fuerza de la pintura del Greco, Pablo Picasso, uno de los mayores artistas de la historia del arte de este país, ya en el siglo XX, sintió su influencia a lo largo de toda su carrera. Es sobre todo durante el periodo azul cuando el imaginario del pintor fallecido está más patente en las obras de Picasso. El ejemplo más claro que se puede ver en esta exposición es el de Evocación. El entierro de Casagemas (1901). También le debe mucho al Greco el movimiento cubista, cuya difusión no hubiera sido la misma de no haber contado con sus obras. Artistas tan dispares como Modigliani, Rivera y Derain cohabitan en las mismas salas gracias a que Picasso, con sus propias pinturas, les influyó llevando consigo la impronta del Greco. Y es al final de su carrera cuando volvemos a ver este imaginario que tanto impresionó a Picasso como el retrato de El caballero con la mano en el pecho que reinterpreta de una forma libre y jocosa.

Mis_amigos__ZuloagaTambién en España podemos encontrar a Ignacio Zuloaga, quien es el autor de una de las obras que más me gustaron personalmente de la exposición. Mis amigos (1920-1932), una obra realizada a lápiz, carboncillo y óleo en la que se puede ver a miembros de la Generación del 98, escritores que tuvieron en gran consideración a este artista del pasado.

delaunaygrecoDelaunay y el orfismo encontraron su lugar en esta exposición por el valor que le daba al color, tan semejante al del cretense y por su construcción en diferentes planos. En su serie de gitanos se puede ver la influencia del San Sebastián del Greco. En adición a este artista, su gran amigo Diego Rivera viajó a España y conoció la obra de este artista y la de Picasso, por lo que no pudo resistirse a que su producción pictórica mostrara influencia tanto por los colores del Greco como del cubismo. También a través de Delaunay, Auguste Macke, uno de los miembros de Der Blaue Reiter, sintió curiosidad por la obra de este artista tan expresivo y transmitió su pintura a las futuras generaciones.

elgrecopollockUna de las cosas que más miedo me daban de esta exposición fue cuando supe que iban a traer un Jackson Pollock y en mi cabeza no encontraba la conexión entre el figurativo arte del Greco y el action painting del padre del expresionismo abstracto. Pero fue en la sala donde me di cuenta del puzzle que era y del sentido que tenía. Thomas H. Benton, maestro de Pollock, tuvo cierta debilidad por este artista y fue este gusto el que le transmitió, siendo el Greco el maestro antiguo que más apreciaba y a quien copió en su etapa de estudiante. Esta curiosa conexión demuestra lo lejos que puede llegar la obra de un artista, influyendo mucho más allá de lo que el tiempo y el espacio podría llegar a soñar.

Si ahora mismo os estáis preocupando porque no habéis ido aún a verla, no os preocupéis porque está en el Museo Nacional del Prado hasta el 5 de octubre y aquí os dejo el link para el resto de información de utilidad.

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