Mujeres y sentimientos en estado puro

fotokirchnerColor, pasión, líneas oblicuas y figuras tensas. Hoy nos adentraremos un poco en un movimiento de principios del siglo XX que rompe con sus tradiciones y se entrega a una pintura subjetiva. Denominado, por Herwart Walden, Expresionismo, intenta tomar fuerza apoyándose en la transmisión de sentimientos.

Corría el año 1905 en la ciudad de Dresde cuando unos estudiantes de arquitectura decidieron formar un grupo que se conocería como Die Brücke (El puente). Ellos, preocupados por la situación que se vivía en Alemania y viviendo en uno de los centros culturales de su época, desarrollaron un movimiento plástico en el que el dibujo no era lo más importante. Sus objetos estaban distorsionados y las formas de sus figuras rompían las líneas. Gracias a esto ganaban en expresividad con unos contornos intensos que causaban extrañamiento.

doubleportraitkirchnerAunque podríamos continuar hablando de los rasgos del movimiento en general, es muy atractivo fijarse en una de sus personalidades más discutidas: Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938). Se le considera el máximo representante de este grupo pero también uno de los más desconocidos, debido a que su producción pictórica se vio disminuida durante la persecución nazi del arte degenerado. No solo nos interesa su obra pictórica, también su vida en sí.

Es bien conocido por la gran cantidad de amantes que disfrutó a lo largo de su vida, pero también por el alto consumo de absenta. Doris Grosse, Erna Schilling y la misteriosa Fränzi son algunos de los nombres femeninos que salpican tanto la historia de Kirchner como sus lienzos, que siempre estuvieron repletos de mujeres intensas. El otro hito que marcó completamente su vida fue el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, la idea de ser movilizado y obligado a entrar en combate le causaba pavor pero no fue capaz de rehuir el llamamiento a filas. En 1915, tras sufrir una grave crisis nerviosa, es enviado de vuelta y declarado inútil para el servicio militar. Esta situación de inestabilidad no hizo más que agravarse y decidió retirarse a Davos una región de Suiza.

FranziNos encontramos ante una producción algo contradictoria, ante el uso de figuras planas y en ocasiones esquemáticas, nos encontramos con un uso del color muy subjetivo y puro, abusando del amarillo, verde y otros colores fríos. Las líneas oblicuas y las figuras en escorzos imposibles son rasgos fundamentales en Kirchner, además de los puntos de vista que no parecen tener ningún sentido.

Fränzi ante una silla tallada (1910) es una obra que ha llamado mucho la atención desde que fue concebida. La razón de esta curiosidad es la corta edad de la retratada, ya que los expresionistas, así como muchos otros artistas de la época, tenían la fama de mantener relaciones sexuales con sus modelos. Dicha juventud ha causado muchos interrogantes sobre esta modelo. Por ello los investigadores, tratando de arrojar algo de luz, han encontrado algún paralelismo con otra modelo que aparece nombrada contemporáneamente y con los datos cruzados llamada Marcella. Ella también fue retratada por Kirchner en Una artista (Marcella) durante el mismo 1910. Supuestamente se considera a ambas adolescentes hermanas e hijas de una vecina de Kirchner, que era artista de variedades. Este dato explicaría porque unas chicas tan jóvenes se relacionaban con artistas de fama tan poco recomendable y posaban para ellos.

marcellaLas dos obras poseen un colorido muy potente, como se ha especificado anteriormente y un dibujo que incide en los rasgos de las modelos con mucha delicadeza. Fränzi posee un rostro muy aniñado, con una mirada que parece triste y con unos labios pintados en un potente color rojo que contrasta brutalmente con la frialdad del resto del colorido. Su perspectiva no es tan simple como pudiera parecer, ya que un retrato al uso hubiera centrado la composición en la modelo y no lo hubiera desvirtuado, como hace Kirchner, haciendo que la figura quedara a la izquierda con manchas de color rodeándola.

Por otro lado Marcella es captada en un momento de familiaridad, con una actitud completamente distendida. Kirchner la sitúa en un sofá verde junto a un gato y vestida con un precioso vestido corto del mismo color que el asiento sin mangas. Se tapa parte del rostro en un gesto de hastío y sus ojos expresan cansancio y, como se puede interpretar por las botellas abandonadas cerca de ella, cierto estado de ebriedad. El punto de vista que utiliza el artista deja claro que no se trata de un retrato al uso, es la representación de un instante algo inestable. Por eso la perspectiva es oblicua y el lugar donde se juntan el suelo y las paredes se produce tan arriba.

La originalidad y su alma torturada, que le llevó al suicidio en el año 1938, han conseguido sobrevivir al olvido al que las purgas nazis querían condenarlo por cultivar un arte diferente. Pero ya lo decía él: “Un pintor pinta la apariencia de las cosas, no su corrección objetiva, de hecho, crea nuevas apariencias de las cosas”.

Fuente de las imágenes:

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