Hechas unas furias

Fue gracias a la figura de María de Hungría por la que tenemos hasta el día 4 de Mayo la exposición “Las furias. De Tiziano a Ribera” en el Museo del Prado. Esta pequeña exposición, nos transporta al pasado cuando los gobernantes las eligieron como alegoría política ya que trasmitía un doble mensaje, por un lado, el castigo para los rebeldes contra el orden establecido y por otro el inicio de una Edad de Oro. Además para los pintores suponía un vehículo de escape para representar escorzos imposibles.

bincheEn 1548 María de Hungría le pide a Tiziano para su palacio de Binche cuatro lienzos con los personajes de Ticio, Tántalo, Sísifo e Ixión identificados como los príncipes alemanes que se habían alzado contra su hermano, el emperador Carlos V. 

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Aquí es donde aparecen por primera vez este conjunto pictórico y es como el Prado nos abre las puertas a la exposición con una imagen de la Gran Sala del palacio de Binche, creada para agasajar a Carlos V y al príncipe Felipe, después de estar frente al único precedente iconográfico el dibujo de Ticio de Miguel Ángel, que se expone por primera vez en España y pertenece a la Colección Real Británica.

Pero, ¿Quiénes son las furias? Las Furias eran unos personajes femeninos, que personificaban la venganza y el castigo, encargados de que los condenados en el Hades cumplieran sus penas, pero en nuestro país se conoció con este nombre a los lienzos de Tiziano, utilizándose desde entonces el término Furias para designar esta temática dejando a un lado su intención política inicial. ¿Quiénes eran esos condenados? Ticio, cuyo hígado devoraba un buitre por intentar violar a una amante de Zeus; Tántalo, castigado a procurarse en vano alimento por servir a su hijo de festín a los dioses; Sísifo, condenado a portar una enorme piedra por haber delatado las infidelidades de Zeus; e Ixión, castigado a dar vueltas sin fin en una rueda por querer seducir a Hera.page

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La exposición gira en torno a la escultura del Laocoonte procedente del Museo de Valladolid. En el centro del dolor y la agonía de la muestra, nos encontramos con un referente perfecto para esos sentimientos. Miguel Ángel creía que sólo la estatuaria clásica proporcionaba el repertorio formal adecuado para recrear los mitos antiguos y su principal fuente de inspiración fue el Laocoonte, que se convertiría a partir de entonces en referencia ineludible para cualquier pintor enfrentado a las Furias.

Saliendo de la exposición con el vello de punta tras estar presente ante los horrores más atroces. ¡Cuidado! Las figuras parece que van a salir disparadas del cuadro para aplastarte, los rostros son tan reales que puedes sentir que es tu propia piel la que lo sufre pero no pasa nada pu  edes salir airoso. Están hechas unas furias pero se quedarán atrás, solo te acompañarán en tus pesadillas.

Imágenes:

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