A Belén marchaban tres Reyes Magos

La semana pasada tuvimos el gusto de contaros algunas curiosidades sobre tradiciones para estas fiestas y, siguiendo en esta línea, quiero contaros algo que personalmente siempre me ha parecido curioso.

Para nosotros los Reyes Magos de Oriente que visitaron al Niño Jesús en el Portal de Belén fueron siempre tres, cada uno de ellos le llevó un regalo con un significado diferente, y había uno de cabello y barba blanca entrado en años, otro moreno o pelirrojo de edad madura y por último un joven negro siempre sonriente. Pero esto no siempre fue de esta manera, si no que la historia ha creado una tradición alrededor de estos personajes que traen regalos a los niños todos los 6 de enero.

Para empezar y remontándonos a las Sagradas Escrituras, el Evangelio de San Mateo nunca afirma las identidades de los sabios de Oriente (que no reyes como ahora les conocemos) y ni siquiera dice cuántos son, ya que lo único que dice son los tres regalos que llevan. Este dato es el que ha hecho que a lo largo de la historia de la Iglesia en Occidente, se afirme que son tres pero en la Iglesia Oriental se decantaron más por el número doce, con una carga simbólica indudable debido a las doce tribus de Israel y el número de Apóstoles que tuvo Cristo.

catacumba de priscillaEste pequeño aporte literario fue el principio de toda una evolución que podemos ver muy claramente en la Historia del Arte, que es la que más nos interesa a los que trasteamos aquí. La primera de las representaciones de las que se tiene conocimiento sobre este tema de la Adoración de los Reyes Magos (430 d.C.) se encuentra en un cementerio romano-paleocristiano en la ciudad de Roma que se conoce como Catacumbas de Priscila. En ella se puede ver a las tres figuras avanzando hacia la Virgen que sostiene al Niño y les espera en posición sedente.

Adoración de los Magos de San Apolinar el NuevoMás adelante e introducida en la cultura bizantina con sus maravillosos mosaicos, nos encontramos en pleno siglo VI con San Apolinar el Nuevo de Rávena y su representación de tres individuos vestidos a la moda persa de gorros frigios y pantalones entallados. En esta ocasión se les presenta con los nombres que ya no son conocidos, pero con una diferencia y es que Melchor encarna la juventud, Gaspar la vejez y Baltasar la madurez. Además, en este caso sus rasgos son de raza aria, correspondiente con la existente en Irán.

El siguiente gran paso en la iconografía de este episodio fue en el siglo XIV en Praga, con el emperador Carlos IV en el Monasterio de Emmaus que representa a lo largo del claustro episodios importantes del Antiguo y Nuevo Testamento. No he sido capaz de encontrar un registro visual porque los frescos se encuentran en un estado avanzado de deterioro, pero en varias fuentes se da fe de la introducción de uno de los tres Reyes Magos como un individuo de color. Se dice que posiblemente esta introducción se deba a que sus predecesores contaban en su Corte con descendientes de esclavos africanos provenientes de la VIII Cruzada.

la adoración de los magos van der weydenDesde ese punto a la fijación de este elemento en la pintura flamenca de Flandes no hay más que un paseo, aunque en esta etapa aún no es algo del todo asentado y la representación varía entre un mulato y un hombre blanco. Roger van der Weyden realizó obras sobre este episodio y en una de ellas se puede ver al Rey Baltasar como un joven negro imberbe vestido con lujo como sus acompañantes. Esta obra se encuentra, además, en el Museo del Prado de Madrid y si no habéis tenido el gusto de verla, acercaros, porque merece la pena.

Para terminar y como colofón de esta evolución os quiero hablar de dos casos en concreto, que son el de Durero y el de Rubens, del siglo XVI y XVII respectivamente.

adoración de los magos dureroLa obra de Durero es un óleo sobre tabla de unas dimensiones de 100×114 cm. que se fecha en 1504. Se trata de una gran composición en la que la perspectiva y las proporciones han sido alabadas a través de estudios de diversos historiadores, debido a la profundidad y a su punto de fuga. El color es intenso y contrarresta la poca expresividad de las figuras, además de contar con un detallismo que sería más propio de la pintura flamenca. Se trata de una escena más privada y al aire libre en la que se lleva a cabo el encuentro y adoración de los tres Reyes Magos con el Niño y la madre.

adoración de los magos rubensEn cuanto al óleo sobre lienzo ejecutado entre 1609 y 1629 con unas medidas de 355,5×493 cm. Rubens se manifiesta con una representación grandiosa de la Adoración de los Reyes Magos muy barroca y llena de movimiento y quietud al mismo tiempo. Nos encontramos ante una obra de grandes dimensiones que puede ser visitada en el Museo del Prado y que se considera como una de las joyas de la colección. Su color llamativo entre amarillos, violetas y rojos otorga fuerza a los representados. Además, aunque pueda parecer una obra desorganizada y caótica, se puede trazar un eje diagonal imaginario entre el Niño y vértice superior derecho y este mismo personaje, objeto de la adoración, se encuentra iluminado por un halo de sacralidad.

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